APUNTES SOBRE LA
HISTORIA DEL GRUPO DE MONTAÑA PIÉLAGO
Constitución
del Piélago como Asociación Juvenil
Si hay algo que realmente caracterice al
concejo de
Cangas del Narcea, y con ello a toda la zona suroccidental asturiana,
es su intrincada orografía. Un amplio haz de
sierras de
abruptas laderas tamizadas por frondosos y casi impenetrables bosques,
cuyo interior es hogar y seguro refugio de las más variadas
y
emblemáticas especies de nuestra fauna, se entrelazan de
forma
sucesiva, dando lugar a múltiples y recónditos
valles
recorridos por arroyos de aguas cristalinas. No es de
extrañar por tanto, que la caza o la pesca, en otro tiempo
base
para su sustento, sean actividades con gran arraigo entre sus
pobladores. Sorprende no obstante, que el
montañismo o
senderismo, en su mismo concepto y no como medio para las actividades
anteriores, no haya sido deporte muy practicado por los
cangueses; de ahí que no hayamos encontrado
testimonio
documental sobre la existencia de alguna agrupación dedicada
a
tal fin hasta el último decenio del pasado siglo.
Fue el 24 de julio de 1990 cuando un
grupo de
jóvenes, auspiciados por la entonces recientemente creada
Oficina de Información Juvenil, deciden dar forma a sus
inquietudes con la formación de la
Asociación
Juvenil “Grupo de Montaña
Piélago”.
SÍNTESIS
DEL ACTA DE CONSTITUCIÓN
índice
A las 18 horas se reúnen en asamblea constituyente las
siguientes
personas: Jesús Baena Álvarez de Quevedo, Juan
Carlos
Fernández Rodríguez, Mª del Mar
Fernández
Rodríguez, Mª Rosa Caballero Martínez,
José
Manuel Cespón Alfonso, José Manuel
Rodríguez
Díez, José Manuel Álvarez
Arbás, Belarmino
Sierra Fernández y Fernando Tejón
Fernández.
Acuerdan constituir (al amparo del artículo 22 de la
Constitución, la ley 191/64 de 24 de diciembre y del real
decreto 397/1988, de 22 de abril, que regula la inscripción
registral de asociaciones juveniles) la Asociación Juvenil
denominada “Grupo de Montaña
Piélago”. A su
vez son aprobados los primeros estatutos por los que se
regirá
la misma (un total de 36 artículos, repartidos en 6
capítulos). Es elegida la siguiente Junta
Directiva:
presidente, Jesús Baena Álvarez de Quevedo;
secretario,
Juan Carlos Fernández Rodríguez; tesorero,
José
Manuel Rodríguez Díez; los restantes figuran como
vocales.
Debe su nombre nuestro grupo
a una cuestión de azar, puesto que se dejó caer
un
bolígrafo sobre uno de los mapas topográficos de
nuestro
concejo y se escogió la nomenclatura del lugar
más
cercano al punto de impacto, correspondiente con el valle de
Piélago, uno de los principales del monte de Muniellos,
toponimia que alude a su ubicación por debajo de lagunas.
Con fecha de 23 de mayo de 1991 y por
resolución de la Delegación del Gobierno de
Asturias, el
“Grupo de Montaña Piélago”
queda inscrito en
el Registro de Asociaciones con el número 1.283 de la
Sección Tercera, así como también son
visados sus
estatutos.
FINES
RECOGIDOS EN LOS PRIMEROS ESTATUTOS
índice
Descubrimiento de la naturaleza a través de la
elaboración de rutas de montaña,
espeleología,
parapente, paracaidismo, marcha, senderismo, escalada, supervivencia
(socorrismo, pionerismo, cabullería... etc) y en general,
todo
lo que pueda tener relación con el objetivo
principal.
Como objetivo secundario, incentivar a la juventud hacia el
conocimiento y el descubrimiento de la naturaleza, a través
de
la impartición de cursos monográficos,
actividades de
tiempo libre, etc.
Período inicial: 1992
- 1993
índice
Resueltos los asuntos
burocráticos, el
Piélago permanece de forma latente sin que haya sido
registrada
actividad alguna hasta que en enero de 1992 se celebra la primera
Asamblea General con la asistencia de nueve socios, de los que
sólo tres figuraban en el acta de constitución de
año y medio atrás. En esta asamblea es
elegida lo
que en la práctica será la primera Junta
Directiva del
Grupo de Montaña Piélago, cuya
composición fue la
siguiente: presidente, Amador Otero Rodríguez;
vicepresidente,
Alberto L. González Gómez; secretario, Juan
Carlos
Fernández Rodríguez; tesorera, Mª Carmen
Rodríguez Martínez.
Si nos fijamos, tanto en la
composición de
esta junta como en la lista de asistentes a la mencionada asamblea,
observamos que el grupo se abre a gente de todas las edades, dejando de
tener el carácter exclusivamente juvenil con el que en un
principio parece que se había concebido. No obstante, de
fecha
de 17 de febrero de 1992 es la resolución por la que la
“Asociación Juvenil Grupo de Montaña
Piélago” queda inscrita en el Registro de
Entidades
Juveniles del Principado de Asturias con el número AJ
–
225.
A partir de este momento se confecciona
lo que
será el primer calendario de actividades, cuyo comienzo
está previsto para el 29 de marzo con salida al
Cabril. A
su vez tiene lugar una intensa campaña de
captación de
socios con resultados que se pueden considerar como excelentes, puesto
que a finales del primer cuatrimestre, se cuenta ya con la nada
despreciable cifra de 56 asociados.
Una fuerte nevada en los comienzos de
aquella
primavera obliga a aplazar esta actividad y, por lo tanto, el ansiado
estreno no tendrá lugar hasta el mes siguiente.
Será el 26 de abril de 1992 cuando el Grupo
Montaña
Piélago realiza su primera salida, con ascensión
al pico
Caniel.las desde Monasterio de Hermo, en la que participan algo
más de treinta personas.
ESTRENO EN CANIEL.LAS
índice
Muchas
anécdotas se pueden contar de este estreno, que denotan la
total
inexperiencia de los organizadores y resto de participantes, algunos de
los cuales ni siquiera llevaban calzado adecuado. Para la
subida
se optó por el camino más corto, es decir, ladera
meridional arriba todo recto; sin embargo, todos hicieron
cumbre.
Se pretendía salir hacia las brañas de
Monasterio, lugar
hacia donde se ordenó al autobús
dirigirse. En un
día con bastante nieve en las zonas altas, sólo
unos
pocos intentaron realizar este trayecto siguiendo un itinerario que
llevaba por media ladera (prácticamente la peor
opción posible). El resultada estaba claro, todos
por
aquellos recuestos abajo, arrastrando el culo en múltiples
ocasiones, hasta retornar a Monasterio; después…
pista
arriba andando para avisar al autobús. Al final,
todos
contentos, nadie se quejó y la mayoría repitieron.
A lo largo del año se
realizan también
salidas al dolmen de Merillés, Cabril, Cueto del Fraile,
Pozo
del Chao, Peña Manteca y Los Ancares (esta
última,
realizada en noviembre, fue la primera salida de fin de semana del
Piélago). En diciembre, el grupo contaba con 67
socios.
El 10 de diciembre de 1992 tiene lugar
la segunda
Asamblea General de la que saldrá la nueva
composición de
la Junta Directiva, que a la dimisión del anterior
vicepresidente, cargo que desaparece de la misma, hay que
añadir
la incorporación como vocales de Mª Mar
Fernández
Rodríguez, Mª Rosa Caballero, Diego Pereira
Patiño,
José Manuel Rodríguez Varela, Marcelino Vega
Uría
y José Mª González Álvarez.
Es 1993 un año importante
para el
Piélago, puesto que a la intensa actividad llevada a cabo
hay
que añadir una serie de actuaciones que marcarán
las
pautas para el futuro de la sociedad. Se elabora un
calendario
con diez salidas en las que ya figuran algunas que se
convertirán en tradicionales, como la de fin de semana de
últimos de mayo, que en esta ocasión se
realizó al
Cares, o el Belén de Cumbres de diciembre, colocado este
año en el Pico Sieiro, con la celebración de una
misa de
campaña en la misma cima.
De 15 de abril
de 1993 es el “Acta Fundacional del Grupo de
Montaña
Piélago como Club Deportivo”, quedando elaborados,
por
tanto, nuevos estatutos (51 artículos en 8
capítulos). A finales de mayo se editan 7.500
dípticos con cinco rutas de Cangas (El Cabril, Muniellos,
Ruta
de las Ermitas, Cueto de Arbas y Chauchina); en el proyecto colaboran
la Dirección Regional de la Juventud con100.000 ptas, el
Ayuntamiento de Cangas del Narcea con otras100.000 ptas y la por
entonces Caja de Ahorros de Asturias con 50.000 ptas. Por
estas
fechas se habían iniciado los trámites para
inscribir al
Grupo de Montaña Piélago como miembro de la
Federación Asturiana de Montaña; son en total 29
las
licencias federativas que se solicitan (veintitrés mayores,
cinco juveniles y una infantil). A finales de año, el
número de socios se eleva a 96.
En Asamblea General Ordinaria, celebrada
el 11 de
diciembre de 1993, la Junta Directiva presenta importantes novedades en
su composición, quedando de la siguiente manera: presidente,
Amador Otero Rodríguez; secretario, José Manuel
Rodríguez Varela; tesorera, Carmen Rodríguez
Martínez; como vocales figuran José Mª
González Álvarez, Marcelino Vega Uría,
Mª
Rosa Caballero Martínez, José Luis
Bermúdez Soto,
Julia Verano García, Raquel Rodríguez Rubio e
Isabel
Fernández González.
Fase de
consolidación: 1994 – 1999
índice
Supone el
año de 1994 un período de
total afianzamiento para el Piélago, con el desarrollo de un
calendario de actividades que comprendía doce salidas (dos
más que el año anterior), a las que hay que
incluir en
febrero otras dos de carácter especial a
Muniellos. La
actividad a lo largo del año es intensa a todos los niveles,
puesto que a la edición de una segunda entrega de rutas del
concejo (Puerto de Leitariegos – Genestoso; Alto de Santa Ana
– Santarbás – La Viña; El
Acebo – Rabo
de Asno – Cibea; Vallado – Pico Sieiro –
Las Mestas;
Brañas del Narcea – Brañas de Arriba),
siguiendo un
formato prácticamente idéntico al de las del
año
anterior, hay que añadir la colocación de buzones
de
cumbres en las cimas del Rabo de Asno, Peña Ventana y Cueto
de
Arbas; al año siguiente se colocaría otro en el
Caniel.las. Durante el mes de marzo el grupo
también
estuvo presente en la “Primera Semana Cultural”
organizada
en Cangas por la Asociación Adelfa con una
proyección de
diapositivas sobre nuestras montañas. Se
cerró la
temporada el 18 de diciembre con la instalación del
“Belén de Cumbres” en el Cueto de Arbas,
en un
día en que la nieve fue protagonista, lo que
obligó a
celebrar la misa en la capilla del pueblo de Leitariegos; eso
sí, después de haber instalado el
belén como era
preceptivo en la misma cima.
La Asamblea General Ordinaria fue
adelantada en esta
ocasión al 19 de noviembre y aportó
novedades
importantes para el futuro del grupo, sobre todo en lo que respecta a
su Junta Directiva, que fue objeto de un cambio sustancial en la
composición de sus miembros, a destacar el relevo en su
presidencia, quedando de la siguiente manera: presidente,
José
Manuel Rodríguez Varela; secretario, Marcelino Vega
Uría;
tesorera, Carmen Rodríguez Martínez, y vocales,
Mª
Rosa Caballero Martínez, Isabel Fernández
González, José Mª González
Álvarez y
José Ramón Fernández López.
Similar programa se
desarrolló a lo largo de
1995, con doce salidas que presentaron la novedad de una de tipo
“cultural” a las cuevas de Valporquero y un
“Belén de Cumbres” con misa en la
capilla de San
Pelayo de la sierra del Pando, con posterior comida de hermandad en un
restaurante cercano; se iniciaba así la costumbre de
celebrar
esta actividad en una de las ermitas de nuestros montes, la cual
perduraría durante casi una década. La
actividad
cultural y divulgativa del Piélago durante este
año queda
reflejada con sendas proyecciones de diapositivas realizadas durante
los meses de abril y diciembre en las semanas del Deporte y Cultural
organizadas por el Ayuntamiento y la Asociación Aguas
Blancas de
Posada de Rengos respectivamente, además de la
reedición
en diseño diferente de tríptico único
conteniendo
el total de las cinco primeras rutas, con gráficos mejorados
y
dibujos a tres dimensiones, y la participación en la revista
“El Glayo” editada por distintas asociaciones del
concejo. A finales de año se alcanzó la
cifra, por
entonces récord, de 126 socios, de los que solamente
dieciocho
solicitaron la correspondiente licencia federativa. Con el
alta
de numerosos prejubilados y jubilados de la minería, el
grupo va
adquiriendo una fisonomía muy diferente a la de sus
comienzos,
más acorde con la población media canguesa, por
lo que ya
podemos asegurar que prácticamente ya no le queda
ningún
atisbo de asociación juvenil, aunque nominalmente figure
todavía inscrita como tal, e incluso algunos de los miembros
de
la Junta Directiva de entonces contaban con la edad mínima
exigida (30 años), aunque ya cercanos a sobrepasarla.
En correspondencia con este nuevo
carácter,
en asamblea general de 13 de enero 1996 se incorporan como vocales a la
Junta Directiva Luis Alonso Ordóñez y
José
Manuel Queipo Rodríguez. Para este año
se
diseña también un calendario de actividades de
doce
salidas, entre las que destacan las realizadas al Sueve, Huertos del
Diablo, Peña Orniz y Senda del Arcediano. Con
proyecciones
de diapositivas en el Auditorio Municipal, Hogar de la Tercera Edad y
Centro Asturiano de Oviedo, esta última con motivo de unas
jornadas de promoción turística del concejo, el
Piélago mantuvo su línea de
colaboración con las
distintas instituciones locales. A finales de año
el
número de afiliados se había visto reducido a 98.
A la baja como vocal de Isabel
Fernández
González le corresponden las altas de Manuel
Fernández
Álvarez, Jose Ramón Fernández
Rodríguez y
José Fernández Álvarez, como
únicas
novedades reseñables en la composición de la
Junta
Directiva ratificada en la asamblea general del 18 de enero de 1997;
año en el que el número de salidas se vio
incrementado en
una más, hasta un total de trece, destacando las efectuadas
a la Senda del Oso, Cares, Costa Naviega y Peña
Rueda. Las
actividades se vieron complementadas con la participación en
la
“Semana del Deporte” de Cangas del Narcea,
consistente en
la instalación de un stand con fotografías y
proyección de diapositivas en la exposición
desarrollada
con motivo de la misma y en la organización de una ruta de
montaña consistente en una travesía desde las
Brañas del Narcea hasta Brañas de Arriba pasando
por
Chauchina y Valdecuélabre. La temporada se
cerró
con 108 socios, de los que veinticinco solicitaron la correspondiente
licencia federativa.
El programa de actividades para 1998
contenía
catorce salidas, destacando una de carácter
“turístico” y
“gastronómico”
realizada en julio a Las Médulas en la que se
incluía la
visita a una bodega de la zona. Otras excursiones importantes
fueron las del pico Caldoveiro, Vega de Urriellu (fin de semana),
Ferreirúa, Nevadín, Miravalles y valle de
Trabaces;
siguiendo la costumbre iniciada tres años antes, el
Belén
de Cumbres se realizó en la ermita de La Magdalena de
Trasmonte,
con posterior comida de hermandad. Como única
novedad en
la composición de la Junta Directiva de aquel
año,
reseñar la baja de José Mª
González
Álvarez, como así se desprende del acta de la
asamblea
general del 23 de enero. De nuevo el Piélago
conseguiría cifra récord entre sus afiliados,
llegando en
esta ocasión a 136 socios, de los que veinticuatro
solicitaron
la correspondiente licencia federativa; quizás lo llamativo
y
singular de algunas de las salidas contenidas en el programa, caso de
Urriellu o Las Médulas, contribuyera a ello.
Organizada por el Piélago y
formando parte de
la Semana de Junventud y Asociacionismo comienza el 15 de enero el
período de actividad de1999 con una conferencia y
proyección de diapositivas a cargo de Rosa
Fernández, la
conocida montañera canguesa, que por entonces acababa de
ascender al Gasherbrum (8.068 m), como primer mujer asturiana en subir
a un ocho mil; a la misma asistieron otros cinco miembros de la
expedición, que por entonces ya estaba preparando la
conquista
del Shisha Pangma (8.046 m) para el mes de abril. En este
año, considerado como de transición, la
única
novedad reseñable en la composición de la Junta
fue la
sustitución de la tesorera, Carmen Rodríguez
Martínez, por Alicia Fernández López,
desarrollándose un programa de actividades que
comprendía
quince salidas, entre las que destacaron las realizadas a la Foz de
Moñacos, Cadavales, Jou Santo (fin de semana),
Cornón,
Pico La Cañada y La Sobia; se cerró la temporada
en el
Santuario del Acebo con la celebración del ya tradicional
Belén de Cumbres. La cifra de asociados en esta
ocasión fue de 132. Cabe destacar que en la
asamblea
general del 23 de enero se aprueba la transformación del
grupo
en Club Deportivo Básico, según precepto de la
nueva
legalidad vigente emanada de la Consejería de Deportes del
Principado.
Período de
reafirmación: 2000 - 2002
índice
La marcha por
motivos profesionales del hasta
entonces presidente, José Manuel Rodríguez
Varela, va a
abrir en el año 2000 una nueva etapa en la historia del
Grupo de
Montaña Piélago. Varela
había sido
prácticamente desde el inicio de su actividad, aunque el
primer
año nominalmente no figurase como directivo, el alma del
grupo;
su experiencia en asociaciones como el Texu de Blimea y sus muchas
horas de monte, unido a un enorme interés y entrega total,
resultaron fundamentales en el devenir de la sociedad, que sin
su
presencia a buen seguro que habría dispuesto de un
período de vida mucho más
efímero. Su
actividad desmesurada y práctica omnipresencia en todos los
aconteceres relacionados con la vida cotidiana del grupo, que dieron
como fruto una gestión calificable hasta cierto punto de
excesivamente personalizada, podría crear tal grado de
dependencia que, ante su ausencia, incluso llegara a peligrar el futuro
del mismo. Esta incertidumbre quedó disipada en la
asamblea general del 15 de enero, donde se le rindió un
merecido
homenaje al dimitido mandatario, cuando Marcelino Vega Uría
tomó el relevo en la presidencia; con él fueron
vicepresidente (cargo que de nuevo se creaba ), Pablo
Fernández
González; secretario, José Mª
González
Álvarez; tesorera, Alicia Fernández
López, y
vocales, Mª Rosa Caballero Martínez,
José
Ramón Fernández Rodríguez, Luis Alonso
Ordóñez, José Fernández
Álvarez,
José Manuel Queipo y Manuel Fernández
Álvarez. No obstante, ya el día
anterior en el
salón de plenos del Ayuntamiento y formando parte de la
Semana
de la Juventud, el Piélago había iniciado su
nueva
andadura con la proyección de diapositivas titulada
“Ocho
años caminando”. El programa de este
año
contenía quince salidas, entre las que destacaban las de las
Foces del río Pendón, Carondio, Teso Mular,
Montihuero,
Mocoso del Páramo y el Belén de Cumbres en la
ermita de
Ntra. Sra. de Bordondio. Con fecha de 30 de marzo de 2000, el
Grupo de Montaña Piélago queda inscrito en el
Registro de
Entidades Deportivas del Principado de Asturias como Club Deportivo
Básico, por lo que a partir de entonces se regirá
por
nuevos estatutos, comunes para este tipo de entidades. El
número de afiliados se redujo en esta temporada a 109.
En un año sin cambios en la
Junta Directiva,
catorce salidas contenía el programa de actividades aprobado
en
asamblea general de 20 de enero de 2001, entre las que cabe destacar
las efectuadas a la Sierra de Palancas, Pedrorio, Angliru, Horcados
Rojos (fin de semana), Puertos de Agüeria, Estorbín
y Pico
Rubio, cerrándose la temporada con el tradicional
Belén
de Cumbres, actividad que en esta ocasión se
trasladó
fuera del concejo de Cangas para celebrarse en la ermita de San Lorenzo
del Campo del Río (Tineo – Allande). El
talante de
cooperación del grupo, mantenido desde su
fundación, con
instituciones y asociaciones locales y comarcales siguió
quedando patente con el asesoramiento en parte del contenido de los
paneles informativos colocados por el ayuntamiento en la sierra del
Acebo, colaboración que bien es verdad tan sólo
se
limitó a esporádicas consultas, más o
menos a
título individual, realizadas por algunos de los
responsables, ya que de modo oficial desde el propio organismo nunca se
informó al grupo de la existencia de dicho proyecto ni fue
solicitada su participación. Con 110 afiliados
cerró el
Piélago la primera temporada del nuevo milenio.
La única novedad
reseñable en la
composición de la Junta Directiva para el 2002,
ratificada
en la asamblea general del 20 de enero, fue la baja de Mª Rosa
Caballero Martínez, firmante del acta constitucional y
único miembro que había formado parte de la misma
desde
su fundación. El calendario de actividades de este
año contenía catorce salidas, entre las que cabe
destacar
las realizadas a la Ruta del Cares, Redes (fin de semana),
Peña
Ubiña, Catoute, Peña Salgada, Cueto de Arbas y
Peña Mayor. De nuevo se aprecia un repunte en el
número de afiliados, que con 164 al cierre de la temporada
se
alcanza la cifra tope hasta ese momento; la media de asistencia por
actividad fue de casi 50 personas.
Fase reciente: 2003
– 2006
índice
Al iniciarse el 2003 de nuevo son los
motivos
laborales los que obligan a un cambio en la presidencia del
grupo. En el transcurso de la cena de hermandad posterior a
la
asamblea general del 18 de enero, Marcelino Vega recibía un
breve pero a la vez cálido y emotivo homenaje como
reconocimiento a la entrega y exitosa labor realizada en sus tres
años al frente de la sociedad, período de
verdadera
reafirmación donde se alcanzaron cotas, tanto de actividad
como
de participación, hasta el momento desconocidas; es de
agradecer
sobre todo su arrojo y firmeza para aceptar el reto que
suponía
la dirección del Piélago en un momento delicado
cuando,
con la ya comentada marcha del anterior presidente, el futuro del mismo
podía catalogarse al menos de incierto. A
Marcelino le
sucede Alicia Fernández López, que en la junta
anterior
había ocupado el cargo de tesorera. Acompañan a la anterior los
siguientes:
tesorero, Fernando San Francisco León; secretario,
José
Mª González Álvarez, y como vocales
figuran Sandalio
Gurdiel Menéndez, José Fernández
Álvarez,
Elsa Suárez Ron, Jorge Martínez Muñiz,
José
Manuel Queipo Rodríguez, Clara Azcárate Aumente,
Antonio
Domingo Corrales López, Francisco Javier Corros Frade y
José Ramón Fernández
Rodríguez. En
esta asamblea se aprueba un calendario de actividades que
contiene quince salidas, de las que destacan la Calzada Romana de la
Mesa, Pico del Sagrado Corazón en el macizo oriental de
Picos de
Europa, Los Ancares, Huevo de Faro, el Ranchón en
el
macizo de Ubiña, Amargones y el Belén de Cumbres
en El
Bao (Ibias). Con intención de diversificar la
oferta de
actividades se convocó para los socios entre finales de
febrero
y primeros de abril un curso de iniciación al manejo de
mapas y
brújula que tuvo extraordinaria aceptación, lo
que
obligó a desdoblar mismo. Se alcanzan en esta
temporada
cifras históricas, con 170 afiliados, de los que 46
solicitaron
la correspondiente licencia federativa, y una media de
participación de casi 55 personas por actividad.
Sin novedades en la
composición de la Junta
Directiva, fue presentado en la asamblea general del 17 de enero un
calendario de actividades para el 2004 que, en correspondencia a la
extraordinaria participación del año anterior,
veía incrementado en dos más el número
de salidas,
conteniendo en esta ocasión dieciocho, entre las que caben
destacar las efectuadas a Taramundi, Ruta del Alba, Gamonal, Vega de
Ario, Muxivén, Negrón y Tiatordos. Como
colofón a la temporada, fue en esta ocasión la
“Pena’l Gato” el lugar elegido
para el
Belén de Cumbres, consistente en una bella pieza de
cerámica obra del artesano local Miguel Pérez la
cual
quedará instalada allí de forma permanente, dando
fin
así a casi una década de celebración
de dicha
actividad en ermitas de montaña de la comarca; los cada vez
mayores problemas para encontrar un oficiante, dada la gran escasez de
sacerdotes en la comarca, obligaron también a suprimir la
ceremonia religiosa, aunque, eso sí, la posterior comida de
hermandad siguió fiel a su cita habitual. No es de
extrañar que ante el aumento del número de
salidas le
haya correspondido un descenso en la media de participación,
que
sin embargo en este año se mantuvo en cotas más
que
significativas, con un total de 48 personas por
excursión.
El número de afiliados se elevó a 159, cifra
ligeramente
inferior a las manejadas en el bienio anterior, pero denotando cierta
estabilidad, aunque también se ha de tener en cuenta que con
51
federados se alcanzó tope hasta el momento.
Se mantienen las dieciocho salidas en el
calendario
de actividades presentado por la Junta Directiva, que tampoco este
año sufre novedades en su composición, en la
asamblea
general del 15 de enero de 2005, entre las que caben destacar las
realizadas al Monsacro, travesía Tormaleo –
Fornela,
Braña del Acebal, Vía Romana de La Carisa, Miro,
Peña Orniz, travesía Villar de Vildas –
Genestoso,
Foces del río Pino, braña de Xunqueras
y
Chauchina. Distintas iniciativas encaminadas a diversificar
y,
por tanto, enriquecer la oferta de actividades con vistas a temporadas
sucesivas salieron a la luz en el transcurso de la mencionada asamblea,
algunas de las cuales fueron acogidas con especial entusiasmo entre los
asistentes; para el desarrollo de la primera de ellas, consistente en
la realización de algún intercambio con grupos o
sociedades afines de otros lugares (a poder ser de otros
países), quedó nombrada una comisión
cuya
gestión pronto comenzaría a dar fruto con la
programación de un viaje a L’Absie,
población
hermanada con Cangas, a realizar en esta primavera. Cabe
destacar
también la participación del Piélago
por primera
vez con la instalación de un stand en la feria de la
naturaleza
de Narcenatur, celebrada en los primeros días de junio en el
recinto ferial de La Imera (Cangas del Narcea). Con la
celebración del Belén de Cumbres en la
“Pena
Moncóu”, donde también quedó
instalada de
forma permanente otra preciosa pieza de artesanía similar y
del
mismo autor que la del año anterior, se dio
colofón a una
temporada con 156 afiliados, de los que 52 solicitaron la
correspondiente licencia federativa; la media de participantes por
actividad fue de 42 personas.
Fue 2005 el año en que se dio
a conocer el
Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural de las
Fuentes
del Narcea, Degaña e Ibias, cuya declaración
afecta, como
es lógico, muy directamente al Piélago como
único
grupo de montaña del suroccidente asturiano.
Primeramente
se analizó el contenido del mismo, con especial detenimiento
en
aquellos aspectos que puedan incidir en el desarrollo de su principal
actividad, que es el senderismo, sobre todo en lo referido a las rutas
previstas en el entorno del espacio protegido y alrededores (para cuyo
diseño nadie tuvo en cuenta los criterios, ni siquiera las
inquietudes, que esta sociedad pudiera tener); después se
fue
recogiendo el sentir y sobre todo temores de una gran parte de los
miembros de la masa social, y por último se mantuvo una
interesante reunión de trabajo con un representante de la
Federación de Montaña y un técnico de
la
Consejería responsable de la redacción del
mencionado
Plan, donde se analizaron las directrices principales de dicho
documento y sobre todo se intentaron aclarar las dudas que pudieran
surgir. El resultado no fue demasiado alentador, puesto que
en
opinión unánime de los miembros de la
dirección
del Piélago, la redacción inicial del P.R.U.G.
puede
suponer una enorme limitación para el desarrollo de la
actividad
lúdico deportiva del senderismo y montañismo
dentro del
territorio integrado en el mencionado espacio protegido, por lo que se
procedió a la redacción de un total de dieciocho
alegaciones, cuyo contenido también se dio a conocer al
resto de
los asociados en posterior asamblea, dirigidas
fundamentalmente a
la creación de distintos pasos montañeros en
zonas
declaradas en un principio como de uso restringido.
Para su último año
de mandato, la
Junta Directiva presentó en la asamblea general del 21 de
enero
de 2006 como novedad en su composición la baja por motivos
de
traslado laboral de Jorge Martínez Muñiz, que es
reemplazado en su vocalía por Delfín
Díaz
Fernández. En dicha reunión fue
presentado un
programa de actividades conteniendo veinte salidas (máximo
número hasta el momento), a las que se debe de
añadir
otra de carácter especial a realizar en semana santa a
L’Absie (Francia); esta última con especial
aceptación, puesto que a los pocos días ya se
habían cubierto la 39 plazas ofertadas. Una importante
novedad
surgida de la anterior asamblea, que denota la mayoría de
edad
alcanzada por el Piélago, consiste en el hecho de que ya
desde
esta primavera el grupo dispondrá por fin de un local social
que
sirva para recoger el material propio, actualmente dispersado por
distintos lugares, en el que también se puedan llevar a cabo
de
forma mucho más cómoda las distintas labores
administrativas y a la vez sea punto de referencia y de
encuentro
para los asociados.
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Cuando
concluya el ejercicio de 2006,
el Grupo de
Montaña Piélago ya habrá superado la
barrera de
las doscientas excursiones organizadas, cifra ya más que
importante, producto de casi década y media de actividad
ininterrumpida. Una lista interminable de
emblemáticas
cumbres, todas ellas cercanas o superiores a los mil novecientos metros
de altura, figuran en el amplio currículo de ascensiones
colectivas .realizadas por el grupo cangués a lo largo de la
cordillera y sierras circundantes, situadas sobre todo en territorio
astur-leonés. Forman parte de la misma el
pichttp://es.openoffice.org/o
Cuiña y Mostellar, en Los Ancares; el Miravalles, Teso
Mular,
Alcornón, Miro, Catoute y Nevadín en la
parte
más occidental; Cogollo, Cogollo de Cebollero,
Cornín,
Cornón, Mocoso, Muxivén, Peña Salgada,
Peña
Chana, Montihuero, Peña Orniz, Albos, Morronegro,
Ferreirúa y Pico La Cañada, entre tierras de
Somiedo
– Teverga y Laciana – Babia; Peña Rueda,
Huertos del
Diablo, Ranchón, Peña Llana,
Fariñentu,
Peña Ubiña, La Almagrera y Negrón, en
el macizo de
Ubiña o cercanías; Cellón,
Páxara, Tres
Concejos, Estorbín; Huevo de Faro y Morala, en la zona
central;
Ausente y Requejines, en la zona de San Isidro y Tiatordos en tierras
de Caso y Ponga. Esta relación nos lleva
también en
un largo recorrido por multitud de sierras interiores y costeras de la
geografía asturiana, con ascensión a sus
apéndices
más importantes, destacando el Panchón,
Mosqueiro,
Hospital y Carondio, en tierras de Allande; Mulleiroso, Estoupo, Espina
y Palancas, entre Tineo y Valdés; Peña Manteca,
Courio,
Rubio, Pedrorio y Vío, hacia Somiedo, Miranda y Salas;
Caldoveiro y Loral, en Yernes y Tameza; La Siella, en Teverga; Gamonal
y http://es.openoffice.org/Monsacro, en Riosa y Morcín;
Varallonga y Peña Mayor,
en Naya, y el Pienzu en el Sueve. Cruzando por sus pasos más
tradicionales los límites entre Asturias y León,
se han
recorrido a pie muchas de las antiguas y otrora concurridas
vías
de comunicación, caso de las que unían Tormaleo y
Rebollar con el valle de Fornela por los puertos de Cienfuegos y
Trayecto, o las que en tierras de Cangas y Somiedo llevaban desde
Genestoso y Villar de Vildas hacia Orallo, pasando por el collado de
las Tres Lagunas y el puerto de Las Cerezales, respectivamente; no
podían faltar tampoco en este amplio listado de
travesías
las viejas calzadas romanas de La Mesa (en dos ocasiones) y de La
Carisa , a las que también se deben añadir en la
parte
oriental los no menos importantes pasos que discurrían por
los
conocidos caminos de la Wamba, entre San Isidro y Caso, y la Senda del
Arcediano que comunicaba las leonesas tierras de Sajambre con
Amieva. Un gran número de destacadas rutas de
ribera
y los más tradicionales recorridos por las hoces o
desfiladeros
de la región también figuran en el
palmarés del
Piélago, como la Ferreiría y Riodeporcos entre
Fonsagrada
e Ibias, la Ruta del Agua en Taramundi o las cascadas de Oneta en
Villayón; la promocionada Senda del Oso y el espectacular
desfiladero de Las Xanas, ambos en dos ocasiones, son recorridos
realizados en la zona central asturiana, a los que se pueden
añadir los no menos pintorescos de la Ruta del Alba
(Sobrescobio), desfiladero de los Arrudos (Caso), las foces de los
ríos Pinos y Rubayer (Aller), del río
Pendón
(Nava) y de Moñacos (Piloña – Caso), y
la conocida
como Ruta de los Molinos en Villaviciosa; ni qué decir tiene
que
tan amplio listado siempre quedaría incompleto si en
él
no figurara la emblemática Senda del Cares, cuyo recorrido
ha
sido realizado por el colectivo cangués hasta en tres
ocasiones. Gran parte del litoral centro occidental
asturiano,
desde Peñas hasta el Eo, y de la
“mariña”
lucense fueron también objetivo de la tradicional ruta
costera
programada anualmente por el Piélago,
convirtiéndose
además en una de las actividades con mayor
aceptación. Para el final quedan los
múltiplos
itinerarios realizados por las propias tierras de Cangas, donde
prácticamente no queda apenas lugar que no haya sido
visitado en
alguna ocasión. A la ascensión a las
más
emblemáticas cumbres, como es el caso del Cueto de Arbas,
Chao
los Buéis, Caniel.las, Cabril, Cueto Rogueiro, Morteiro y
Morteirín, Pico del Fraile, Rabo de Asno o Gobias de Cibea y
Cacabiecho, añadiremos los apacibles recorridos por el
interior
de nuestros más insignes bosques, desde Muniellos hasta
Hermo,
sin olvidar otros no menos emblemáticos como los montes del
Gato
y Oso, La Viliella, Larón o Pumar; no dejaremos de lado todo
un
sinfín de recónditos y casi impenetrables valles,
que en
muchas ocasiones contrastan con el suave perfil de las
múltiples
sierras que los forman, por cuyas alomadas cimeras, salpicadas de
capillas y restos de viejas brañas, verdaderos tesoros
etnográficos, se discurre plácidamente.
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